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De esto me ocupé yo ayer a la noche, de esta obra producida por el Centro Dramático Nacional. En una hora y diez minutos, cinco actores recrearon en el Teatro Gayarre retazos de historias unidas por un tema común: la búsqueda de la identidad de sus protagonistas.


El escenario reproducía el ambiente intimo del interior de un bar. Y los actores, vestidos como de los maravillosos años '50, con elegantísimos vestidos, con trajes señoriales y peinados perfectos, hacían el paso de una escena a otra bailando con una banda sonora de la misma época.


Las historias propuestas se acercan al tema de la búsqueda de la identidad desde una multiplicidad de puntos de partida: tenemos a una consagradísima actriz latinoamericana que recoge en España, irónnicamente, el premio a la mejor debutante y comparte con el público su trayectoria vital, paralela a la artística, en un tono grave que acaba siendo liviano; tenemos a una madre preocupada por las ideas de su hija, preocupada de una manera risible hasta que nos llegamos a dar cuenta de que lo que la madre teme es que su hija se suicide; tenemos una reunión de familia en la que uno de los miembros hace pública su orientación homosexual y las reacciones de sus hermanos, con la correspondiente mezcla de gravedad, incredulidad y guasa; tenemos un matrimonio mixto, con marido de Pamplona y mujer de cualquier otro sitio, de crucero, intentando después de 11 años de casados desintoxicarse de los San Fermines, sólo para darse cuenta de que una vez que penetra en la sangre, Pamplona nunca puede ser completamente erradicada; tenemos una pareja de chicas que buscan una identidad sexual; y tenemos, en último lugar, una familia argentina, cinco hermanos que quieren llegar al poder en su pueblo y tras repetidos fracasos, deciden venirse a España para probar suerte con su deseo, a ver si a los gallegos se les puede chamullar más fácilmente.


Hubo momentos de todos los colores, en un mélange bien hecho de tragismo y comedia. Los actores estuvieron a la altura de su papel. Especial mención a Pablo Vázquez, un San Fermín digno de adoración, y a Lucía Quintana, con un impresionante abanico de registros.

Para aquellos que quieren más datos, les dejo la ficha técnica de la obra:
Autor: Alfredo Santol
Director: Alfredo Santol
Intérpretes: Elena González, Lucía Quintana, Pablo Vázquez, Juan Antonio Lumbreras, Paco Déniz.
Escenografía y vestuario: Alejandro Abdújar
Diseño de iluminación: Baltasar Patiño
Coreógrafos: Ricardo Santana, Mónica García

 

 

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