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Quince formas distintas de seguir siendo la misma complicada persona

El Teatro Alhambra se convierte esta noche en una gran sala de fiestas con 'Sí, pero no lo soy', la obra con la que el Centro Dramático Nacional se interroga sobra la identidadl El Centro Dramático Nacional lleva al Teatro Alhambra la obra 'Sí, pero no lo soy' hoy y mañana a las 21.00 horas.


Blanca Durán / Granada | Actualizado 23.01.2009 - 05:00


Una vida no bastaría para dar cabida a todas las personas que llega a ser un mismo ser humano. Porque la realidad cambia, transforma y hasta hace mutar a unos individuos que, al fin y al cabo, llegan a ser muchos y muy diferentes dependiendo del tiempo y el espacio en el que se muevan. Como una metáfora de la existencia, el Centro Dramático Nacional revuelve los entresijos de un problema tan antiguo del hombre como lo es su propia identidad en Sí, pero no lo soy, la nueva propuesta que llega esta noche al Teatro Alhambra y en la que, sin retocar ni un ápice su caracterización, cinco actores se convierten en 38 personajes distintos.

"El espectáculo está formado por 15 historias independientes, aunque subterráneamente se van creando analogías entre los personajes a los que da vida un mismo actor. De hecho, todo lo que no se cuenta explícitamente es lo más interesante", explica Alfredo Sanzol, autor y director de la obra, que reconoce que eligió una boîte como el lugar donde se suceden las historias por la "nostalgia" a la que le remiten esas salas de fiestas a las que su madre iba con asiduidad cuando era joven. "Las boîtes tienen algo especial, son lugares en los que se crea una energía muy intensa. Estás allí de paso, pero muy feliz, lo que te hace ser más espontáneo. Es el lugar donde te encuentras con la gente, hablas, te enamoras, te desenamoras... Me recuerda mucho a la vida, un lugar del que se empeñan en echarte cuando estás más a gusto", añade Sanzol.

Paco Déniz, Elena González, Juan Antonio Lumbreras, Lucía Quintana y Pablo Vázquez ponen sobre el escenario los monstruos de la hipocresía y las mentiras frente a las hadas de la confianza y la bondad. En ese duelo de sentimientos encontrados sólo sale victorioso quien sabe adaptar mejor su identidad a las circunstancias sobreponiéndose a los hechos porque, como demuestra la experiencia, "la identidad no existe, la personalidad es algo mutable y en constante movimiento, algo que no puede fijarse en el tiempo y en el espacio", destaca el autor.

Precisamente, el tiempo en Sí, pero no lo soy se mantiene estancado en los años 60; y el espacio, en las boîtes con bolas de discoteca, grandes espejos y asientos tapizados en color rojo. Un universo perfecto para charlar y bailar al calor de la música y una copa y para demostrar a través de 15 historias de procedencias muy distintas que "la identidad será siempre una de las grandes interrogantes de la humanidad".

 

 

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